Domingo de sol, me despierto como puedo, odio perderme las mañanas. Prefiero dormir una siesta en la cama paraguaya, que levantarme al mediodía, me da la sensación que perdí el día. Los domingos no estoy yendo a “La Lolita”, así que aprovecho para hacer todo lo que no puedo hacer en la semana. Ya hablé con los chicos y tenemos organizado el asado en lo de Rodri al mediodía.
Me pongo acomodar algunas cosas. Yo tengo una parte del placard destinada a todas esas cosas que no uso y no sé donde mierda meterlas. Claro, llega un momento que ese lugar no da para mas y cada tanto vacío todo y empiezo a separar las cosas que llevo para lo de mis viejos para archivar. Así que empecé a sacar, la bolsa de dormir, 2 colchones inflables que tengo para cuando alguien se queda a dormir, las colchonetas pinchadas de la pileta, frazadas, cubrecamas del año del pedo, un ventilador de techo desarmado, y encuentro “eso”… y me entro a reír solo.
Paréntesis…Una cosa que tenemos los divorciados apenas nos separamos, es empezar a comprar cosas compulsivamente, como ahora no le tenemos que preguntarle a nadie, y por supuesto, tampoco nos pueden cuestionar las cosas que compramos. Empezamos a comprar cualquier huevada durante nuestro tiempo de óseo, que al principio es mucho. Cierro paréntesis.
Así que una tarde que estaba boludeando por Mercadolibre, encuentro un anuncio que decía “Masajeador Con Infrarrojo (Nueva edición)” y ahí me mandé. Para chusmear…como se podrán imaginar, me lo terminé comprando.
Ahora, ustedes se preguntarán cuantas veces usé el Masajeador Con Infrarrojo (Nueva edición)? Se los voy a responder… NINGUNA.
Cada vez que lo veo, trato de darle algún uso, lo prendo, me hago algunos masajes en la espalda, intercambio los distintos cabezales, que según el manual, se adaptan a los distintos lugares del cuerpo. Se los juro que le pongo onda… pero nada. En una palabra, lo compré al pedo. No quiero decir que no sirve para una mierda, porque sería injusto.
Trate de darle un uso más intimo con alguna pareja, pero como este aparato se enchufa a 220 v., vibra como la concha de la lora. Te tiembla hasta la mesita de luz, es más cuando lo enchufas, baja le tensión. La vez que lo quise usar, haciéndome la maquina sexual, mientras se lo mostraba a la susodicha con carita cómplice, me dijo – La verdad que sos un boludo importante, si pensas arrimarme eso a menos de 1 centímetro de mis zonas erógenas…mientras se cagaba de risa. Es decir, ni siquiera es serio.
Mientras escribo esto lo tengo apoyado en el escritorio. Lo miro, me mira. Saco el celu y le saco una foto…Acá está, se los presento.

Bueno, los dejo que me tengo que ir a comer el asado. Qué cosas se compraron al pedo durante la época de separados?.